El Barrio Rojo,un pozo negro
El alcalde de Amsterdam, Job Cohen, quiere prohibir la actividad de los proxenetas en el Barrio Rojo de la ciudad. Esto es necesario, sostiene el alcalde, para combatir la explotación y el tráfico de mujeres. La medida es un paso más en el proceso de saneamiento del sector de la prostitución, dijo Job Cohen.
El Barrio Rojo de Amsterdam es famoso tanto en Holanda como en el extranjero. El barrio es una red de calles y canales en el centro histórico de la ciudad y en él se encuentran unas 150 vitrinas donde las prostitutas ofrecen sus servicios. Para muchos esta zona es de atracción turística, pero el gobierno de la ciudad ve las cosas de otra manera y ha decidido aplicar mano dura.

Actividades criminales
Hace ya 10 años, una comisión parlamentaria investigó lo que sucedía en el Barrio Rojo e informó que los negocios que allí se hacían estaban en manos de un grupo de unas 16 personas, “con antecedentes criminales serios y/o contactos con el mundo del hampa”. Además, en los últimos años, en el barrio se escuchan historias de trata de mujeres o prostitución forzada. El alcalde y los concejales llegaron a la conclusión de que el Barrio Rojo ha dejado de ser una atracción turística de la cual sentirse orgulloso.Saneamiento
La campaña de saneamiento comenzó el pasado verano, cuando el gobierno local decidió retirar la licencia a algunos empresarios de dudosa reputación, activos en el negocio de la prostitución. El más afectado por esta medida fue Charles Geerts, propietario de una gran cantidad de inmuebles en el barrio. Desde hace años corren rumores sobre la participación de Geerts en el crimen organizado, pero nunca ha sido hallado culpable en los tribunales. Lo que sí perdió este empresario fue la lucha contra la alcaldía y ahora deberá cerrar sus negocios en el Barrio Rojo. La alcaldía le comprará los edificios y quiere convertirlos en locales comerciales y galerías de arte.
El alcalde Cohen ha reconocido que la legalización de la prostitución, hace 7 años, no ha causado el efecto deseado. Muchas prostitutas no se han convertido en “simples empleadas” o pequeñas empresarias, y siguen siendo explotadas por sus proxenetas. Por eso es que ahora el alcalde aboga por la prohibición del proxenetismo.

Oposición de prostitutas
La asociación que protege los derechos de las prostitutas, llamada el Hilo Rojo, se opone férreamente a las medidas que quiere tomar la alcaldía. Según la vocera de la asociación, Metje Blaak, la compra de los inmuebles tendrá un efecto negativo. “Mientras más inmuebles haya, menos explotación. Ahora las mujeres que son explotadas se irán a trabajar no sabemos dónde, y no las podremos ayudar”, sostiene Blaak.
La asociación Hilo Rojo tampoco ve nada bueno en la prohibición del proxenetismo. De hecho en el Código Penal holandés existe un artículo que señala la prohibición de obligar a una mujer a mantener relaciones sexuales por dinero. Este delito puede ser castigado con hasta ocho años de cárcel. Según Hilo Rojo, Cohen haría mejor aplicando rigurosamente la ley ya existente.

Pozo negro
¿Podría conducir, esta política de la alcaldía, a la desaparición del Barrio Rojo? No sería algo para ponerse a llorar, dijo hace un tiempo a Radio Nederland la concejala por el Partido del Trabajo (PvdA) Karina Schaapman, ella misma ex prostituta. “Hay mucha gente que está orgullosa del Barrio Rojo como atracción turística. Se trataría de un lugar extraordinario y agradable, que hablaría bien de la libertad que se vive en nuestra ciudad. A mí me parece más bien un pozo negro. En el Barrio Rojo hay criminalidad dura, explotación de mujeres, miseria social. Nada para sentirse orgullosa”, dijo Schaapman. Por su parte, el alcalde Cohen ha asegurado que su propósito no es terminar con la prostitución en el Barrio Rojo.
fuente:Erik Hesen

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